Tomás Pina: “La esencia de La Mancha es lo que más echo de menos estando fuera”

Ha llegado a la primera línea futbolística del país, pero nunca olvida sus raíces manchegas. Le dieron la personalidad que tiene y fueron la cuna de quien hoy está en los grandes estadios. Por eso, hablar con Tomás Pina es encontrarse con alguien que lleva en lo más profundo la esencia de nuestra tierra. Hoy, es un nuevo protagonista en Nación Mancha. 

¿Cuándo y cómo nació y creció Tomás Pina? ¿Cuándo comenzó su vocación futbolística?

Nací el 14 de octubre de 1987 y pasé toda mi infancia hasta los 18 años en Villarta de San Juan. Después me fui a Madrid a estudiar, pero mi casa siempre ha sido hasta el día de hoy la de mi pueblo. Gran parte de los recuerdos de mi infancia son con un balón. Desde que era muy pequeñito ya iba detrás de él Después ya jugaba con mi padre, con el equipo de futbol sala de mi pueblo, con amigos todas las tardes al salir del colegio en el pabellón… y hasta el día de hoy.

¿Cuáles son los mejores recuerdos de tu crecimiento en esta tierra?

Tengo tantos que me resulta muy difícil escoger alguno. Relacionados con el fútbol quizá los más bonitos fueron con las escuelas deportivas de Villarta. Los viajes de los fines de semana bien temprano en autobús para ir a jugar por los pueblos de alrededor. Recuerdo muchos partidos en Villarrubia de los Ojos, Herencia, Bolaños… Llevo muchos años dedicándome al fútbol profesional y viviendo mi sueño, pero lo que disfrutábamos en esa época no se puede comparar con nada.

Paso a paso, ¿cómo fue el ascenso de Tomás Pina a Primera División?

Después de jugar en las escuelas deportivas de Villarta y Alcázar de San Juan, con 18 años me fui a Madrid a estudiar. Allí jugué un año en el juvenil de Parla Escuela y después firmé por el Móstoles de Tercera División. En esos momentos para mí era impensable el poder llegar siquiera a debutar en Primera pero sí que es verdad que seguía siendo lo que más me gustaba en la vida y seguía teniendo una ilusión increíble por seguir jugando.

A partir de ese año, tuve opciones de ir a varios filiales de equipos de Primera división y acabé firmando en el Mallorca. En ese momento todo lo que viví al llegar era como un sueño. Cualquier entrenamiento en aquellas instalaciones, con compañeros de mucho nivel, la vida también en una isla maravillosa, etc. Fue todo muy bonito. Con el Mallorca B hicimos un gran año y en la temporada siguiente ya debuté con el primer equipo en Primera división y posteriormente ya me subieron de forma definitiva. Luego vinieron unas temporadas más en Primera y ya de ahí fui traspasado al Villarreal.

¿Cuál es el consejo que daría a un niño o adolescente de nuestra comarca que tiene el sueño de llegar alto en el fútbol o en cualquier otro deporte?

Intentaría transmitirle que no se obsesione (ni él ni su familia) con llegar a ser profesional. Que disfrute de hacer lo que más le gusta, que disfrute de sus amigos y las relaciones que se hacen haciendo deporte, que disfrute del juego, porque eso es lo que es, que oportunidades siempre va a tener y que no hay que tener prisa por llegar tan rápido. Para mí con esas edades hay cosas mucho más importantes que poder dedicarte al fútbol profesional.

En cuanto a reivindicaciones a la Administración, ¿qué le falta a nuestra tierra para que sigan creciendo y formándose deportistas para poder llegar a la élite? Por el contrario, ¿qué facilidades tiene respecto a otras zonas más despobladas o menos cercanas a la capital del país?

Pienso que a día de hoy se ha mejorado mucho en todo. Ya con respecto a mi época han cambiado muchas cosas. Esta entrevista coincide justamente con la inauguración del campo de futbol de césped natural de Villarta, que ya es un grandísimo avance. Pienso que en este momento cualquier niño de nuestra provincia puede formarse en nuestra tierra con garantías de poder llegar a ser profesional. Obviamente en cuanto al fútbol sería interesante que algún equipo nuestro estuviese en categorías superiores, véase el Albacete hace unos años que era un clásico de Primera división, pero igualmente nuestra tierra siempre ha sido productora de grandes futbolistas y de grandes deportistas. También me parece una gran ventaja el poder disfrutar de esa cercanía, la vida familiar y esa disponibilidad de poder hacer deporte en nuestros pueblos sin los atascos o necesidad de usar transporte público como en otras grandes ciudades.

Deportivamente hablando, ¿cómo ves La Mancha en la actualidad y cómo quieres que sea dentro de veinte años?

Sinceramente no me gustaría que se perdiese nuestra esencia. Los pueblos manchegos me gustarían que siguiesen siendo pueblos y que se mantuviese este estilo de vida. Es lo que más echo de menos estando fuera. Obviamente que se vayan actualizando infraestructuras y servicios, pero lo que ha estado toda la vida en nuestros pueblos hay que intentar no perderlo.

Y socialmente hablando, ¿la ves como tierra de oportunidad?

Dependiendo del sector al que te quieras dedicar. Hay que ser conscientes de que en algunos ámbitos hay mucha gente que tiene que irse para poder dedicarse a lo suyo. Pero a la vez creo que para una vida familiar, crecer en la Mancha y pasar la infancia aquí es algo muy bueno y que yo no cambiaría por nada. Y el estar cerca de tu gente de siempre, cuando estás fuera se valora mucho.

¿Cuál es el valor más importante que destacaría del carácter del manchego de a pie? ¿Cuál es la virtud que más resaltaría de la forma de ser de los habitantes de esta tierra?

La naturalidad, la sencillez, la hospitalidad de hacer sentir al que viene de fuera como si esta fuese su casa y el apego que sentimos por nuestra tierra.

Por último, ¿qué mensaje tienes para tus paisanos manchegos?

Simplemente que disfruten de nuestra tierra, de nuestra comida (se echan mucho de menos las gachas) y que los que estamos fuera nos acordamos mucho de todo lo que es ser manchego.

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