Manuel Buendía: “La Mancha necesita la cultura para seguir desarrollándose y crecer”

Manuel Buendía nació en Pedro Muñoz (Ciudad Real) en 1959, allí vivió hasta los 10 años trasladándose después a Tomelloso. Marchó luego a Madrid donde estudió Bellas Artes aunque no terminó la carrera. Regresó después a Tomelloso y allí vivió hasta que en 1987 regresa de nuevo a Madrid. Desde 1996 paseó por San Sebastián, La Alameda de Cervera, París, Granada, La Coruña, Milán, Ciudad Real y Málaga . Durante todos esos años siguió pintando, compaginando su actividad artística con el diseño de muebles y posteriormente con la restauración.

En 2011 volvió de nuevo a Tomelloso y aquí se ha establecido. Éstos años en su amado Tomelloso han sido los de mayor actividad pictórica, dedicándose exclusivamente a la pintura, y dando algunos cursos ejerciendo de profesor de dibujo y pintura.

Ha escrito una decena de relatos, que ha publicado en distintos medios digitales, y además trabaja como redactor en los medios digitales: ENTOMELLOSO.COM y SOMOSCASTILLALAMANCHA.COM. En su faceta gastronómica, tiene una sección fija de gastronomía en esos mismos medios, y además ha ganado diversos concursos de cocina.

Acaba de publicar, junto a su amigo Carlos Naranjo, un libro titulado: EA-MICRORRELATOS, con un estilo freso y dinámico, muy propio de esos tiempos. También está a punto de entrar en imprenta un libro sobre recetas de cocina manchega, una interesante recopilación de las recetas más típicas, analizando su historia, origen y evolución.

¿Cuál es el valor más importante que destacaría del carácter del manchego de a pie?

El manchego es una mezcla cultural entre la sobriedad castellana y el humor andaluz, el cual aquí se manifiesta en un estilo mestizo entre esas dos costumbres tan antagónicos, así nuestro signo de identidad nada en las lagunas del surrealismo de una manera tan natural que parece que nos hemos criado junto a esa forma de pensar y de hablar. El manchego no va por la vida de gracioso, más bien de filósofo. La Mancha es una tierra dura y austera, y el manchego también es así. Somos bastante individualistas, porque somos un pueblo de campesinos, agricultores y pastores, gente que solía trabajar sus pequeños trozos de tierra en soledad, meditando e imaginando, por eso también tenemos muchos artistas de distintas disciplinas.

Teniendo en cuenta este significado de La Mancha, y viviendo en tantos lugares fuera de ella como ha estado, ¿cómo te ha marcado esto a la hora de desarrollarte profesionalmente?

Supongo que, como muchos otros, yo me marché para buscar nuevos horizontes, La Mancha tiene esos horizontes infinitos que a muchos nos llaman. En mi caso mi nomadismo fue una elección necesaria para conocer otras tierras, otras gentes y también conocerme a mí mismo, pero con el tiempo me he dado cuenta que siempre ejercí de manchego, y puedo asegurar que un manchego siempre da lo mejor de sí mismo allá donde vaya. Quizá aprendí a perder un poco mi individualismo, pero por otro lado mi aportación creativa en todos mis trabajos siempre fue muy personal.

¿Qué es lo mejor que esta tierra transmite para un artista?

Insisto en esos horizontes que nos hacen soñar y viajar con el espíritu, pero siempre muy arraigados a la tierra. Quizá no somos aún conscientes del valor, tanto cultural cómo natural de La Mancha, algo que no pasa desapercibido a todos los que nos visitan, que siempre se llevan una agradable sorpresa. Algo tiene La Mancha para haber atraído a artistas de más allá de nuestras fronteras que aquí han encontrado esa inspiración que no encontraron en otros lugares.

¿Qué posibilidades reales hay de desarrollarse culturalmente en La Mancha? ¿Y profesionalmente?

Quizá esa sea la parte más negativa. La cercanía con Madrid nos aporta todos los estímulos culturales y artísticos que aquí no tenemos, pero eso también es un hándicap, ya que ni las instituciones ni la sociedad tan rural, ayudan a ello. Podemos trabajar aquí, pero nuestro trabajo no tiene la repercusión y demanda que esté a la altura de lo que ofrecemos, los artistas en general nos sentimos huérfanos a nivel institucional y social, ya que siempre se admira y apoya más lo de fuera que lo nuestro. Voy a poner un ejemplo: Hace 48 años se inauguró en Almagro la Galería de Arte Fúcares, Una de las más importantes galerías de Arte de Europa, Su director Norberto Dotor, fue un pionero, y al final abrió otra galería en Madrid, la cual tuvo que cerrar cuando empezó la crisis, pero la galería de Almagro sigue ahí, luchando contra viento y marea, sin ningún apoyo institucional, más bien lo contrario. Esas cosas en otras regiones no ocurren, ya que apoyan mucho todas sus propuestas culturales. Aquí, sin embargo han montado un museo de arte contemporáneo en Toledo, en el cual sólo hay un artista de la región representado; no creo que en ningún lugar del mundo ocurra eso.

¿Qué ha encontrado en Tomelloso que no haya en otros lugares fuera de La Mancha?.

Tomelloso me da la estabilidad emocional y creativa que no he encontrado en otros lugares, aquí me siento parte de la sociedad, soy uno más, y casi sin tener que hablar me puedo comunicar con la gente, y este ambiente, esta luz y esta energía mueven mi maquinaria creativa.

¿qué ventajas tiene La Mancha respecto a otros sitios?

Quizá no haya otro lugar tan acogedor, con gente maravillosa que te abre las puertas de su casa sin querer nada a cambio. A un manchego es fácil conquistarlo, pero también es fácil perderlo, y entonces será para siempre.

¿Cómo cree que será La Mancha dentro de 20 años, de qué viviremos, como serán las ciudades y pueblos de nuestra tierra?

Ahora tenemos muchas más ventajas que hace 40 años, lo de la España vaciada parece que aquí no es una tendencia acelerada, pero corremos el peligro que el resto de regiones y países, porque hemos dejado mucho de nuestro futuro en manos de la economía asiática, aunque el sector agrícola, y sobre todo vinícola nos da esperanzas de futuro a nivel económico, pero hay algo que me preocupa mucho, que es la tendencia actual a desechar cualquier cosa que huela a cultura, y esta región necesita la cultura para seguir desarrollándose y crecer.

¿Un último mensaje para las generaciones futuras?

Que lean y se instruyan, que se interesen por su cultura, por su historia y sus raíces, es lo único que les puede salvar. Me gustaría decirles que viajen, pero que vuelvan siempre, porque esta tierra puede darles todo lo que necesitan. Y cuando conozcan su cultura, y también conozcan otras culturas, entonces descubrirán la importancia y los valores de nuestra tierra. El futuro depende de ellos, deben olvidar los cantos de sirena de la frivolidad que ofrecen las redes sociales y mirar lo que tienen a su lado, eso les hará personas libres e instruidas.

 

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