Bodegas San Lorenzo

Relevo generacional, para el futuro del vino manchego y sus cooperativas

Con proyectos como el de la Cooperativa Agraria San Lorenzo se muestra al exterior la calidad de los productos vitivinícolas que existen en la comarca de La Mancha, fruto del trabajo de sus agricultores, productores y bodegueros

Cuántas veces habremos oído la frase que de la unión hace la fuerza. En Alameda de Cervera, municipio manchego con menos de 300 habitantes, decidieron, hace más de medio siglo, llevar esta consigna a la práctica.

El ejemplo se vio reflejado con la creación, en 1954, de la Sociedad Cooperativa Agraria San Lorenzo. Un proyecto que perdura en la actualidad y que hace décadas dio respuesta a la problemática que tenían muchos de los agricultores de este pueblo y de otros de la comarca de la Mancha.

Miguel Casero Izquierdo, presidente desde hace más de diez años de esta cooperativa manchega, cuenta que en aquella época había gente que tenía su bodeguilla propia, pero muchos otros agricultores o productores no disponían de esos recursos o infraestructuras. A esa circunstancia se le unía que había años en que la uva se pagaba a un precio muy bajo, al que era difícil hacer frente. “Antiguamente la vid se pagaba en el mercado con el denominado sistema de ‘la maquila’ que consistía en entregar un producto sin el precio fijado, entonces no sabías lo que te iban a pagar. Por estos motivos, se decidió montar en Alameda una cooperativa para los que no tenían bodegas”.

Con los años, este proyecto se ha ido ampliando para dar cabida a todos los agricultores de la zona. Ahora, la cooperativa está conformada por más de 150 socios que, poco a poco, han ido expandiendo y diversificando su producción hacia otros cultivos y servicios. “Tenemos cooperativistas que cultivan cereales, a los que se le unen los campos de viñedos. Por otro lado, cultivamos frutos secos: hace exactamente dos años, introducimos los almendros y el año pasado empezamos con los pistachos. Además, pertenecemos al grupo BACO, de Alcázar de San Juan, y a Dcoop, un grupo integrado por más cooperativas de toda España”, explica Casero.

Alameda es un pueblo pequeño, pero la Cooperativa Agraria San Lorenzo tiene claro su propósito: dar a sus vecinos y a los del resto de la comarca de La Mancha un servicio personalizado y completo. Para ello, entre otras acciones, apoyan a sus socios con trámites burocráticos como los seguros agrarios o la solicitud de ayudas de la PAC. También, cuentan con un ingeniero agrícola que asesora a los cooperativistas con la parte más técnica de sus cultivos. “Queremos ajustarnos lo máximo posible a las necesidades del agricultor, por eso seguimos creando nuevas infraestructuras como el almacén de abonos y productos fitosanitarios para que, de esta manera, el agricultor no tenga que desplazarse a comprar a otros municipios. Al final, ellos nos hacen llegar lo que le va haciendo falta y nosotros intentamos adaptarnos a sus circunstancias”.  

Una cooperativa reconocida en el sector vitivinícola

Más de una decena de premios nacionales e internacionales avalan la calidad de los vinos que se elaboran en las entrañas de esta cooperativa manchega, gracias a las más de 800 hectáreas de vid que se extienden a lo largo y ancho de esta región. El presidente de la cooperativa comenta que alrededor de un “50% de la producción de estos vinos pertenece a la denominada variedad Airén, seguida de otras como la variedad Cabernet Sauvignon, Syrah, Verdejo y moscatel”.

Precisamente, es su vino Gran Prior Alameda, creado a partir de las uvas de variedad Airén, uno de los más reconocidos del panorama vitivinícola. Este brebaje, de tonalidad amarillo pálido, conquista, primero, el olfato de sus catadores a través de su aroma a fruta fresca y flores blancas para, más tarde, desembocar en los paladares con su apacible acidez. 

Unas singularidades que llevaron a este vino manchego a conquistar la medalla Gran Oro, durante dos años consecutivos en 2021 y 2022, en el prestigioso concurso nacional Airén por el Mundo, que aprovechó el regreso de FENAVIN a Ciudad Real para entregar estos galardones. Cervera destaca el orgullo que sintieron al recoger este reconocimiento en esta feria del vino. “Es importante que FENAVIN dé visibilidad a los vinos manchegos para que el trabajo que se efectúa en nuestras bodegas llegue a todos los rincones, y más con una variedad autóctona como es el Airén”.

Vino Gran Prior Alameda, ganador de la medalla Gran Oro del certámen nacioanl Airén por el Mundo
Vino Gran Prior Alameda, ganador de la medalla Gran Oro del certámen nacioanl Airén por el Mundo

Una muestra de que la llanura manchega es más que eso. Y, es que, si preguntamos a Miguel Casero sobre el por qué de la calidad de nuestros vinos, él lo tiene claro. “Contamos con tierras ligeritas, calizas y con poco fondo, pero que con que su cuidado y cultivo demuestran ser tierras muy agradecidas y adecuadas, especialmente, para las variedades de vinos blancos, aromáticos y frescos. También, influye el clima, el suelo y, como no, la elaboración de los vinos que pasan por las bodegas”.

Pero qué sería de estos vinos, sin los agricultores y productores que, de sol a sol, trabajan con tesón los campos manchegos para hacer de las uvas un producto de excelencia. “El esfuerzo del agricultor, del viticultor, de los bodegueros y todas las personas que participan en la producción del vino, es primordial, por lo que se tiene que ver recompensado”.

Asimismo, para que proyectos como el de la Cooperativa San Lorenzo perduren en el tiempo es necesario que se produzca un relevo generacional en el campo manchego que, en la actualidad, muestra signos de envejecimiento.

“El futuro de la cooperativa pasa, como en todas las empresas, por la renovación de la gente. Es verdad que el mundo en general está envejecido. Hay pocos jóvenes que se estén dedicando al tema de la agricultura porque, además, no se les facilita esta tarea que es imprescindible para la sociedad, ya que a veces la agricultura no es rentable. Entonces, es fundamental hacer participar a este grupo de edad en cooperativas como la nuestra para que sientan que, también, es suya y trabajen como si fuera su empresa, porque el agricultor es el alma de esta bodega. El futuro es difícil de predecir, pero, creo que, haciendo que nuestros jóvenes que estén interesados puedan quedarse en la agricultura, conseguiremos que el futuro sea nuestro”, sentencia Casero. 

 

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