La aviación en la Ciudad Real de la Guerra Civil: el aeródromo de Tomelloso

Por Sergio García García, historiador

Durante la Guerra Civil española, y con anterioridad al estallido del conflicto, se pusieron en funcionamiento, a lo largo de la Península, numerosos aeródromos, es decir, terrenos llanos destinados al aterrizaje y despegue de aeronaves, con sus edificaciones, instalaciones y equipos. El fenómeno de la aeronáutica, que en este momento de la historia de nuestro país todavía estaba bastante reciente, también se hizo extensible a Castilla-La Mancha.

Si bien la actividad aérea desarrollada a lo largo del territorio manchego, y en lo que se refiere a la propia provincia de Ciudad Real, se iría orientando poco a poco en un sentido casi exclusivamente militar (especialmente a partir de la década de los treinta), en un principio no estuvo concebida con este fin: hacia la segunda década del siglo XX se pusieron de moda en España las “fiestas de la aviación”, un espectáculo aéreo en el que varios pilotos competían por lograr las gestas más increíbles, como es el caso de Henry Tixier que, en 1913, se convirtió en el primer piloto que realizaba el vuelo Sevilla-Madrid con escala en Ciudad Real.

Fue a partir de este momento que aumentó el interés de los manchegos por la aviación: al margen de lo atractivo de los espectáculos aéreos, desde los veinte en adelante se empezó a concebir la aeronáutica como un verdadero signo de vanguardia tecnológica, lo que se tradujo en una competitividad de algunas poblaciones para lograr la presencia permanente de aviones en sus municipios, como Daimiel, Ciudad Real, Santa Cruz o Argamasilla de Alba en el marco de la provincia ciudadrealeña en los albores de la Guerra Civil.

Fuente: J. Arráez Cerdá

A medida que se iba acercando el estallido del conflicto, el número de aeródromos disponibles al servicio de las Fuerzas Aéreas Republicanas fue en aumento. Ante el inminente ataque de los sublevados, el Ejercito Republicano convino en organizar una “Región Aérea” por cada uno de los eventuales frentes de guerra que debían atender.

Conforme los frentes de combate se fueron definiendo, el mapa de Regiones Aéreas fue cambiando, llegando a computar hasta un total de siete, repartidas por todo el territorio peninsular. De todas ellas fue la 7ª Región Aérea la que se encargaría de manejar las operaciones militares vinculadas al interior de la Península, ubicada de forma estratégica con el fin de reunir unidades de bombardeo de un gran radio de acción entre varios frentes de guerra, y en la que jugarían un papel crucial los aeródromos de Tomelloso o el de Argamasilla de Alba.

Aunque los aeródromos republicanos se construyeron basándose en el artículo “Aeródromos de campaña”, firmado por S. Ivánov, general del Ejército Rojo soviético, publicado en 1938 por el Ministerio de Defensa Nacional Republicano, que también recoge información sobre los métodos de construcción de los mismos, así como la forma en que los soviéticos contribuyeron a planificarlos, lo cierto es que aeródromos como los de Tomelloso o Alcázar de Cervantes (Alcázar de San Juan) aparecen inventariados ya en 1937.

El de Tomelloso precisamente fue uno de los pocos campos de aviación de la provincia que contó con tripulaciones rusas, siendo base de los bombarderos Tupolev SB-2 “Katiuskas”. Situado a prácticamente 100 metros del casco urbano, el aeródromo de Tomelloso tenía un notable valor estratégico en el sistema de operaciones militares confeccionado por el Ejército Republicano en la medida en que, así como actuaba como lugar de descanso y reentrenamiento de las tropas aéreas, permitió realizar diversas misiones de bombardeo que se iban intercalando y combinando con la actividad militar desarrollada por otros campos de aviación cercanos, actuando en varios frentes de guerra distintos; ahí radicaba la importancia de la 7ª Región Aérea.

El aeródromo de Tomelloso pertenecía al 1er sector de la 7ª Región Aérea, y contaba con las siguientes características:

“De forma poligonal, con unas dimensiones de 1000 x 960 m y una superficie total de 950000 m2. Las vías de comunicación cercanas eran la carretera-Socuéllanos con la que linda, la carretera de Tomelloso a Pedro Muñoz a 200 m y la de Argamasilla a Socuéllamos a 800 m; la estación de ferrocarril se encontraba a 2,5 km en Tomelloso, con una línea que empalmaba con la de Alcázar de San Juan.

Contaba con cuerpo de guardia y dos pabellones de nueva construcción en el aeródromo. Además de dos edificios en Tomelloso, uno usado como cuartel y el otro como alojamiento del personal volante, situados en las calles Don Victor y Blasco Ibáñez. La central de comunicaciones estaba instalada en el hotel Bristol. Carecía de refugios contra bomba, pero poseía seis refugios elementales al NE y W del campo.”

También cabe destacar que el aeródromo de Tomelloso carecía de protección antiaérea y electricidad. Es por eso que, tanto en éste como en otros aeródromos, las Fuerzas Aéreas Republicanas realizaron de forma permanente labores para camuflar tanto sus construcciones como el emplazamiento de sus aviones, que solían disponerse alejados unos de otros y escondidos tras los árboles:

“Los de Ciudad Real eran, principalmente, aeródromos de campaña: sin iluminación nocturna o señalización de las pistas, que no estaban asfaltadas y que se ubicaban en terrenos agrícolas. Además, se atestigua la presencia de casas de guardia, refugios y otras instalaciones de servicios auxiliares.”´

Los aeródromos republicanos verdaderamente fueron objetivos militares por parte de los sublevados; de ahí la necesidad de situarlos en zonas estratégicas, apartadas de los frentes de guerra, para poder salvaguardarlos. Aun con la ayuda militar entregada por parte de las tropas rusas para combatir al bando sublevado, la cantidad de aviones y pilotos de los que disponían las tropas republicanas no era muy abundante, por lo que tuvieron que realizar grandes esfuerzos para protegerlos.

BIBLIOGRAFÍA:

BARRAGÁN FERNÁNDEZ, F. (2021). Aeródromos de la Guerra Civil, 1936-1939. Cuenca. Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha.

GARCÍA-CONSUEGRA GARCÍA-CONSUEGRA, Mariano José. “Los aeródromos de la provincia de Ciudad Real durante la Guerra civil” en Francisco Alía Miranda y Ángel Ramón del Valle Calzado (coords.), La guerra civil en Castilla-La Mancha, 70 años después: actas del Congreso Internacional, Cuenca: Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, 2008.

ENLACES WEB
https://memoriademocraticaclm.uclm.es/?localizaciones=aerodromo-de-tomelloso-3 [Consulta 10-06-2022]

IMÁGENES
FIG. 1 Y 2: BARRAGÁN FERNÁNDEZ, F. (2021). Aeródromos de la Guerra Civil, 1936-1939. Cuenca. Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, p. 13.
FIG 3: https://memoriademocraticaclm.uclm.es/?localizaciones=aerodromo-de-tomelloso-3 [Consulta 14-06-2022]
FIG. 4: BARRAGÁN FERNÁNDEZ, F. (2021). Aeródromos de la Guerra Civil, 1936-1939. Cuenca. Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, p. 133.

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