El Carnaval y la Fiesta de Ánimas en La Mancha

Ángel Martín-Fontecha Guijarro, docente y ponente de la historia manchega

En algunos lugares de nuestra comarca existe una estrecha relación entre la fiesta pagana del Carnaval y las celebraciones que tienen como referente a las Ánimas del Purgatorio. De este vínculo podemos encontrar numerosas referencias a lo largo de la historia.

En el año 1773 nos encontramos con el Expediente de remisión de Alberto de Suelves, intendente de la provincia de Toledo al conde de Aranda del “estado de las congregaciones, cofradías y hermandades que hay en los pueblos de dicha jurisdicción”.

En él podemos encontrar un exhaustivo listado de los diferentes pueblos de la provincia de Toledo, repartidos en los cinco partidos judiciales que la componían, y de cada uno de ellos el conjunto de cofradías y hermandades que estaban constituidas, con los gastos anuales por sus actividades.

Hay que recordar, que en la segunda mitad del siglo XVIII la provincia de Toledo estaba constituida por 326 núcleos de población, conformando un mapa provincial muy diferente al actual ya que en la entonces provincia toledana entraban territorios hoy pertenecientes, además de la actual Toledo, a las provincias de Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara, Madrid, Ávila, Cáceres, Badajoz e, incluso, Soria.

 

Haciendo un recorrido por todos los pueblos de la antigua provincia de Toledo, nos encontramos que de la totalidad de ellos (326), aparecen asociaciones religiosas relativas a los cultos a las Ánimas, o existen referencias a alguna función o novena de Ánimas, en 109 de esos núcleos poblacionales. Es decir, que un tercio de los lugares que en el siglo XVIII estaban adscritos a la provincia de Toledo, tenían conformados en su actividad religiosa grupos de devoción religiosa a las Benditas Ánimas del Purgatorio.

La naturaleza de estas asociaciones era muy variada: desde las más comunes como “Cofradía de Ánimas” (por ejemplo, Fuensalida, Madridejos, Torrijos, Urda o Villarta de San Juan) o “Hermandad de Ánimas” (por ejemplo, Esquivias, Illescas, Los Yébenes, Mora o Villafranca), a nominaciones más curiosas como “Principal de Ánimas” y “Soldados de Ánimas” (Ocaña), “Soldadesca de Ánimas” (Escalona o Yepes), “Congregación de hombres y mujeres con destino al sufragio por las Ánimas” (Arenas de San Juan), de las “Benditas Ánimas” (Almonacid), o “Congregación de Animeros” en el caso de Herencia.

Además en muchas localidades estas cofradías de Ánimas, estaban asociadas a otras advocaciones del lugar y así podemos encontrarnos las Ánimas de San Juan (Consuegra), Ánimas del Cristo de la Misericordia (Brihuega), Ánimas de San Martín (Ocaña), Ánimas de San Miguel (Brihuega o Santa Cruz de la Zarza), Ánimas de Santiago (Santa Cruz de la Zarza), o incluso Ánimas de la Rotta (Fuente de Pedro Naharro).

La actividad de este tipo de asociaciones era muy diversa, aunque en el expediente de Alberto Suelves indicado anteriormente se muestran las líneas generales que persiguen estas cofradías:

“Hay algunas cofradías puramente de Ánimas, cuyo instrumento y funciones se dicen a contribuir todos los Hermanos, así a la entrada, como después anual, o mensualmente con ciertas cortas cantidades, cuyo fondo se destina e invierte en el entierro y sufragios que se aplican por los Hermanos que mueren, costeando todo las cofradías, y admitiendo éstas además con sus hachas (velones)”.

En muchas localidades el resumen de la actividad de la cofradía de Ánimas se resumía en: “…lo que recogen en limosna y sus correspondientes rentas se invierte en misas y sufragios”.

Sin embargo en otras localidades como Herencia o Villafranca de los Caballeros, descubrimos una relación total místico-profana, donde los cofrades de ánimas organizaban la Función de Ánimas por carnestolendas y desde mediados del siglo XVIII se tiene constancia de que participaban directamente en los actos festivos del Carnaval.

También tenemos otro ejemplo de esta dualidad pagano- religiosa en la localidad conquense de Villaescusa de Haro donde encontramos que el gasto que realiza la                                                                           cofradía de Ánimas es “…el de refrescos”. Curiosamente este término también se usa en otros lugares para referirse a los desfiles de Carnaval.

En estos sitios donde la Cofradía de Ánimas era la encargada de organizar, junto con la autoridad local, los fastos lúdicos carnavaleros, en la época de la Segunda República (años 30 del pasado siglo XX) tuvieron que desligar la fiesta del carnaval de los actos religiosos; aunque en algunos lugares donde los festejos por carnestolendas tenían gran arraigo pudieron esquivar las continuas prohibiciones. A nivel nacional tenemos el ejemplo de Cádiz donde el término Carnaval dio paso a las celebraciones de febrero que se denominaron “Fiestas Típicas Gaditanas”.

En nuestra comarca tenemos el ejemplo de Herencia donde se sustituyó el tradicional Ofertorio (desfile donde los grupos participantes ofrecían artículos tradicionales para ser pujados a beneficio de los funerales de ánimas gestionados por la Iglesia) por una “carrera de carruajes y batalla de confetis y serpentinas”.

Este hecho, de que en algunas localidades se mantuviera la fiesta de manera encubierta y en otras la prohibición fuese total, provocaba constantes disputas. Como muestra, debido a que en el ya citado pueblo de Herencia se siguió celebrando el carnaval como fiesta de ánimas, diversas localidades de la comarca se quejaron ante el Gobernador Civil de Ciudad Real (en 1956) por esa permisividad. Habrá que esperar a la década de los años 70 para que el carnaval se recuperara completamente en todo el país, tal y como hoy lo conocemos.

Siguiendo con el ejemplo de Herencia numerosos símbolos del actual carnaval reflejan ese origen relacionado con el culto a las ánimas: Las Deseosas (cuando miembros de la Cofradía de Ánimas pedían limosna y las máscaras no salían a la calle), las Jinetas (parejas de niños que portan coronas de flores símbolos “de las almas más puras, del infinito y la eternidad”) y, sin duda, la participación del Estandarte de Ánimas encabezando el desfile del Ofertorio el Martes de Carnaval. .

En Villafranca de los Caballeros, El Carnaval va unido a la Fiesta de Ánimas Benditas y Mayordomías, con una tradición de hace siglos, donde se aúna las celebraciones profanas de máscaras y disfraces con rituales de culto a lo muertos, a través de ritos y símbolos como el Oficio de Víspera y la exhibición y baile de bandera

Además de los ya citados, otros carnavales donde se mantienen manifestaciones en torno a las almas o ánimas benditas del purgatorio, paralelas a las fiestas de Don Carnal, las podemos contemplar en Malagón (donde las celebraciones religiosas y el desfile de banderas identifican una fiesta original usadas para sacar a las ánimas del purgatorio y que dan una distinción propia al carnaval), Torrenueva (donde la fiesta de ánimas se denomina popularmente “La Borricá” y en ella un abanderado sobre un caballo, acompañado por un cortejo de jinetes y familiares, agradecen a las ánimas benditas la resolución de algún problema personal o familiar) o Daimiel y Albalalejo (con bailes y danzas de ánimas, herederos de las cofradías de hace siglos pero ya despojados del carácter sacro con que fueron concebidos).

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