¿Existen La Mancha y los/as manchegos/as?

Por Adolfo de Luxán Castilforte, miembro del  Colegio Profesional de Ciencias Políticas, Sociología, Relaciones Internacionales, y Administración Pública

La Mancha es una región que esta fijada en la conciencia colectiva no solo de los españoles/as, sino de toda la humanidad, gracias a Don Quijote de La Mancha, al queso manchego, y a la Denominación de Origen de Vinos de la Mancha, de la que por cierto muchas bodegas quieren huir, pero no tiene unos contornos y fronteras claras, y sobre todo el sentimiento de pertenencia es débil. Algunas personas se extrañarán de esta afirmación, pero no hay más que preguntar a un manchego que de donde es, y además de nombrar a su pueblo respectivo, te responderá que es de Ciudad Real, Cuenca, Albacete o Toledo. Pese a ser La Mancha una región histórica con mucha mayor tradición, la división provincial de España que tiene origen en 1833 ha tenido un gran éxito, no solo por su permanencia en el tiempo, sino porque ha ido creando un sentimiento de pertenencia entre sus habitantes. Parece que un ciudadano de Tomelloso se siente más cercano a uno de Almadén, uno de Quintanar de la Orden a uno de Oropesa, uno de San Clemente a uno Beteta, o uno de Villarrobledo a uno de Hellín, que lo que están entre sí, que lo que están con sus pueblos vecinos que están al otro lado de la linde provincial. Sin embargo, no hay más que darse una vuelta por estos pueblos, observar sus casas, degustar su gastronomía, y ver las costumbres de sus gentes, para que cualquier observador poco avezado se dé cuenta de que son los mismos, siendo mucho mayores las diferencias con el tipo de casas, gastronomía y costumbres de otros pueblos de su provincia que no se localizan en La Mancha.

Parecería que la creación de la Comunidad de Castilla-La Mancha con la aprobación de su estatuto de autonomía en 1982, podría haber favorecido el desarrollo de este vínculo emotivo entre manchegos, pero, a mi parecer, ha ocurrido todo lo contrario. Y ha ocurrido todo lo contrario por tres motivos. El primero es que naturalmente la administración regional se ha encargado de promover el sentimiento de pertenencia a toda la comunidad autónoma, el ser y sentirse castellanomanchego, incluyendo por supuesto a zonas no manchegas de las cuatro provincias centrales de la región, así como a la provincia de Guadalajara. El éxito en este objetivo ha sido desigual, pero si se ha ido creando un sentimiento, más o menos difuso, de pertenencia a la región. Esta actuación por parte del gobierno de Castilla-La Mancha no es criticable, sino que es comprensible dentro de su objetivo de ser inclusivo con todos los habitantes de la región.

El segundo de los motivos es que la vertebración de la administración regional se ha hecho reforzando las estructuras provinciales existentes, reforzando por tanto la vinculación personal con la provincia.

Relacionado con el anterior, el último de estos tres motivos por el que la creación de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha no ha favorecido el sentimiento de pertenencia a La Mancha, es que en esta Comunidad no se ha producido una comarcalización, que si se ha dado en algunas comunidades autónomas (no en todas), que hubiera facilitado que algunas de las comarcas pudieran colaborar entre si, fomentando actuaciones comunes, promoviendo intereses compartidos, y ayudando a que se desarrollara ese sentimiento manchego. A través de los programas europeos LEADER y PRODER se han ido creando Grupos de Acción Local en diferentes áreas, que vinculan multitud de ayuntamientos, en lo que supone una comarcalización de facto, que no de iure, si bien es poco conocida, y no ha sido fomentada por la administración regional, ni por las diputaciones provinciales, más que como una forma de obtener fondos europeos, pero sin voluntad de crear redes locales que pudiesen trabajar por sus comarcas. Las razones por las que esta comarcalización no se ha producido son más difíciles de entender, pero pueden deberse a que tanto a las diputaciones provinciales, como la administración regional, no les interesa tener contrapesos con diferentes intereses, orientaciones, que les resten fondos, etc. Por supuesto, el objetivo de estas comarcas no debe ser promover unos sentimientos de pertenencia u otros, sino el desarrollo rural, que tanta falta hace en esta región. Además, no hubiera habido una comarca llamada La Mancha, porque hubiera sido demasiado extensa y poco operativa, pero si hubiera facilitado que diversas comarcas manchegas hubieran colaborado de forma supraprovincial, fomentando proyectos comunes, y de forma indirecta hubieran facilitado el desarrollo (o supervivencia) del sentimiento manchego.

Dando por hecho que el sentimiento manchego es débil, y que la creación de la Comunidad autónoma de Castilla-La mancha no lo ha favorecido, sino todo lo contrario, cabe preguntarse si sería útil que este sentimiento de pertenencia sea más fuerte, y en caso de que si, que podemos hacer para que ese sentimiento aumente. A mi modo de ver, el reforzamiento de ese sentimiento manchego puede servir para poner en valor las costumbres, arquitectura, agricultura, gastronomía, etc de La Mancha, lo que es clave para impulsar el turismo, para desarrollar proyectos de desarrollo rural en la región, para potenciar que más jóvenes se queden (y no emigren) y que otros vuelvan, etc. Además, hay que tener en cuenta que las últimas investigaciones sobre los sentimientos de pertenencia, desarrolladas sobre todo con el estudio de las segundas generaciones de emigrantes, nos dicen que las identidades no tienen porque ser excluyentes, sino que pueden superponerse en una misma persona. Igual que un hijo/a de peruanos nacido y criado en España se puede sentir tan peruano como español y tener lo mejor de los dos mundos, un manchego, puede sentirse de su pueblo, manchego, castellanomanchego, español, europeo, y ciudadano del mundo, sin que tenga que esto suponga renuncias, sino que sea un sumatorio positivo que cree tu propia y diversa identidad.

Y si este sentimiento débil puede ser positivo para el desarrollo de La Mancha, ¿Qué podemos hacer para fomentarlo? Iniciativas como Nación Mancha, si bien tiene el pecado de origen de que su fundación se debe una entidad de una sola provincia, son bienvenidas y van en la buena dirección, y pueden ampliarse en su desarrollo. En general deben fomentarse actividades y proyectos supraprovinciales en los que participen y colaboren actores manchegos de las distintas provincias, tanto públicos como privados, y que pongan en valor la cultura, gastronomía, tradiciones, costumbres de La Mancha, y como estos activos pueden actualizarse y modernizarse, sirviendo como motor de proyectos de desarrollo local, rural, regional que revitalicen La Mancha.

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