“La Mancha es como una madre que siempre te va a decir con crudeza lo que piensa, para bien o para mal, pero jamás te soltará de la mano”

Gonzalo Escribano Maldonado (Alcázar de San Juan, 1985) es un joven cineasta manchego. Tras más de 10 años trabajando en diferentes colectivos, tanto en expresión audiovisual como en artes escénicas, en 2016 estrenó su primer cortometraje, En lo bueno y en lo malo. Dos años después, llegó el segundo, rodeado de su actual equipo por primera vez y bajo la producción de Calipo Hace Cosas: se llamó Tengo Miedo, un corto protagonizado por Luisa Gavasa -ganadora de un Goya- y Ángela Villar.

Siguiendo la estela de este cortometraje, dicho equipo y él se embarcaron en la producción y realización de Tus Monstruos, una serie de seis capítulos que el propio Gonzalo escribe y dirige, protagonizada por Ángela Villar, Lorena Iglesias, Rocío León, David Pareja Ana Fernández -también premio Goya-. Esta serie se estrenaba en febrero de 2020 en la prestigiosa plataforma de cine online Filmin, dónde sigue disponible.

En la actualidad, su mini equipo de rodaje está integrado por Paco Villodre en las labores de sonido y ayudante de dirección, Conchi Olmo como productora y la alcazareña María Arias, del Estudio MMK. Se encuentran rodando la segunda temporada de Tus Monstruos, que lleva por título Otros Monstruos, protagonizada por María Herrador, Vioeta Rodríguez, Catalina Sopelana y Eva Llorach -también ganadora de Goya-.

Más allá de todo esto, Gonzalo Escribano lleva su tierra en lo más profundo, por eso es protagonista en Nación Mancha.

En primer lugar, ¿cómo nace tu vocación por ser cineasta y, en definitiva, ser artista?

Mi vocación va conmigo desde que tengo conciencia y uso de razón. Es algo que me ha acompañado siempre. Está muy vinculada con mi aspecto afectivo y con mis vivencias desde la infancia. La presencia femenina ha sido un universo muy importante en mi mundo y esa vinculación que he tenido con mujeres de mi familia desde pequeño han hecho que creciese en mí el interés por contar mis vivencias e historias. Además, desde muy pequeño tuve claro que, de una u otra forma, las dos facetas que desarrollo, que son el cine pero también el diseño, dibujo e ilustración, están unidas. Mi primera forma de contar historias venía por el dibujo, pero lejos de quedarme en dibujar un león o un toro, estos folios me servían para contar historias. Después, fui encontrando otros medios o conociendo otras posibilidades y entendiendo que lo que quería era contar historias por medio del cine.

¿Cuáles han sido los principales trabajos que destacas de tu corta pero intensa carrera?

Mi carrera se basa en proyectos muy concretos. A pesar de que llevo muchos años trabajando, desde los 15 años los que más definen mi trayectoria son los últimos que he hecho y que han conseguido forjar una personalidad artística. Trabajé hasta 2015 en diferentes colectivos, tanto en vídeo como en teatro; desde aquel momento retomé el cine, hice un cortometraje que se llamaba “En lo bueno y en lo malo” que me sirvió como comienzo de algo. Yo sabía que estaba gestando algo y cambiando en mi forma de contar cosas. En 2017 rodé “Tengo miedo”, mi primer cortometraje con un equipo técnico muy importante. Estaban en él Luisa Gavasa, que acababa de ganar el Goya por “La Novia”, y Ángela Villar, una actriz que conocía y admiraba muchísimo. Aquello me sirvió como punto de inflexión total: ahí me vi con un universo propio y un discurso creativo. A partir de ahí, desarrollé la serie de seis capítulos “Tus Monstruos” que estrenamos en la plataforma Filming en 2020. Esta serie define muy bien mi intención creativa, que es la de contar historias a través de dos elementos muy reconocibles, que son la ciencia ficción y el costumbrismo. Estos dos elementos chocan y es lo que le llega al espectador. En la actualidad estoy grabando la segunda temporada de “Tus Monstruos”, que se titula “Otros Monstruos”.

¿Quiénes te inspiraron en tus comienzos?

Mi inspiración viene ligada a la relación con las mujeres de mi familia. Me he criado con mi abuela, mi tía y mi madre. Creo que la mayor influencia y referencia han sido las mujeres de mi familia.  Ellas me han influenciado también estampas manchegas que he reflejado en series como “Tus Monstruos”. Todos tenemos influencias: me gusta un montón Almodóvar, Saura, Berlanga…

¿Por qué y cómo La Mancha ha sido lugar de inspiración para ti como artista y qué aspectos han sido los que más le han elevado para alcanzar tu obra?

La Mancha, en mi casa, es una mujer más. Es una madre que tiene la crudeza de las mujeres de la zona: te van a decir, sin consideración, las cosas que piensan en cada momento, ya sea para bien o para mal, pero nunca te va a soltar de la mano y siempre te va a apoyar incondicionalmente. Y para mí La Mancha es eso.

¿Cómo ha sido su relación con esta tierra a lo largo de tu corta pero firme trayectoria? ¿La ve como tierra de oportunidad o hay que volar de aquí para llegar alto en este campo?

Muchos compañeros han intentado avisarme del “peligro” que tiene quedarse en un lugar y no estar en Madrid, porque por suerte y por desgracia todo está muy centralizado en las capitales y han catalogado de “error” que queramos seguir siendo directores de provincias. Para mí sería imposible desarrollar cualquier tipo de carrera sin haber vivido en La Mancha. Sería incompatible crear y hacer crecer mi universo sin haber vivido aquí. Por suerte, a día de hoy, la comunicación ha hecho un mundo y en este caso La Mancha de Madrid está a hora y cuarto o y media en tren o coche, y eso facilita mucho todo. Es verdad que el desarrollo artístico no tiene por qué tener un sitio fijo o, si lo tienes, no tiene por qué ser siempre lo que entendemos por un todo que es Madrid. Al final, el desarrollo uno lo hace donde puede y se hace de puertas para adentro, y eso da igual donde sea. No hay que volar, sino saber para quién y para dónde se desarrollan los proyectos. No hace falta pensar en otros sitios, sino que evidentemente los proyectos no deben tener limitación: no es incompatible quedarte en La Mancha con soñar triunfar como artista.

Con las técnicas y los medios actuales, ¿cree que un artista joven puede desarrollarse por completo en esta tierra? ¿Por qué apostar por ella para desarrollar la parte artística de un ser humano?

Sí, los medios van más rápidos que nosotros, y han crecido mucho, tanto los de comunicación como los de transporte. Evidentemente tienes que tener miras hacia otros sitios, como es evidente, pero las limitaciones las ponemos nosotros. En el plano artístico es muy importante ir a eventos, pero para ello puedes coger un tren o un coche. Me gusta mi tierra…

¿Qué es lo peor y lo mejor que esta tierra transmite para un artista?

Lo mejor es la facilidad para hacer cosas; en mi caso, es más fácil rodar en La Mancha que hacerlo en Madrid. Lo peor es que todo está muy centralizado en la capital. El 50% de mis proyectos han estado desarrollados, como mínimo, a caballo. Lo peor es que a veces desde las instituciones esto no se apoya lo suficiente. Ahora mismo, en relación a esto, estoy realizando un trabajo que fortalece la imagen que se puede dar para gente que apuesta por trabajar aquí, y a veces no se apoya lo que se debería. Siempre, lo peor es la falta de empatía y de ayuda. Muchas veces, cuando el espectro manchego no es el típico y nos salimos del estereotipo que parece que no valemos; parece que se concibe solamente el mundo manchego con el Quijote, y a veces da la sensación que cuesta más apoyar lo distinto. Pero yo entiendo que la impronta manchega no debe quedarse únicamente en algo tan referente como este libro. Una conversación de una abuela con una niña en un pueblo manchego nos define, bajo mi punto de vista, mucho más.

¿Cómo ve la despoblación de muchos espacios rurales desde su punto de vista y qué solución se le podría dar a ello?

La despoblación es una consecuencia de la concentración en las capitales. Tengo amigos que no quieren irse de Alcázar o Criptana, pero que no han tenido más remedio que hacerlo. Desde las instituciones se debería seguir luchando contra ella. Hay que apostar por La Mancha como motor económico y social y se debería invertir más en recursos, en desarrollo universitario en La Mancha, especialmente en Alcázar y Tomelloso, y una apuesta por industrializar nuestra tierra más aún, haciendo atractiva esta zona económicamente. Eso haría que fuese una buena alternativa quedarte, volver o venirte de nuevo a La Mancha.

¿Cómo ve un artista el futuro de La Mancha dentro de 20 años?

En cuanto a desarrollo social y económico, la veo despoblándose; otra cosa es que le tenga todo el cariño y el amor que le tengo, por ser tan auténtica y especial como siempre. Pero ojalá la pueda ver creciente, floreciente y que igual que los políticos de hace 30 años inventaron un crecimiento con hospitales y más servicios, ahora vean que la industria es muy importante y que debemos reflotar la situación para que dentro de 20 años no la veamos vacía.

¿Qué amenaza cree que es la peor que puede tener un artista en este momento? Y, por el contrario, ¿qué ventaja tiene este instante de la historia y qué virtud tiene nuestra tierra para favorecer el arte?

La mayor amenaza del artista siempre es uno mismo, porque el conflicto artístico siempre está ahí. Además de ello, que no se nos valore como se tiene que hacer. En esta pandemia, si algo ha quedado notorio, es que la cultura por desgracia no tiene importancia para las instituciones que creíamos. Estamos siendo los últimos en volver a tener actividad, hemos sido los últimos en valoración… y no con esto hago una comparativa, por ejemplo, con la hostelería, sino que reivindico que nos merecemos que se nos apoye en algunos aspectos al igual que en algunos sectores. La cultura es lo más importante de la vida, es lo que nos define, habla de lo que estamos haciendo en este momento. Desde que los medios se están desarrollando tanto, estamos dando importancia a elementos que son de consumo pero no son culturales, y eso es muy peligroso. La cultura es una cosa y el ocio de consumo es otra.

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